La Escuela Superior Politécnica de Chimborazo desarrolló esta mañana una jornada técnica con productores de la Asociación ASOMAÍZ San José de Chazo, como parte del proyecto de investigación ESPOCH–FIASA “Microbioma como estrategia para mitigar futuras pandemias vegetales y fortalecer la resiliencia en cultivos de papa y maíz frente al cambio climático en la provincia de Chimborazo”. Esta actividad dio continuidad al proceso iniciado en marzo, cuando se presentaron los primeros resultados de campo sobre manejo de enfermedades en maíz, y se enfocó en profundizar el aprendizaje práctico de los agricultores mediante talleres especializados, trabajo en laboratorio y prácticas en parcelas según la agenda prevista para la jornada.

La mañana inició con un espacio institucional de bienvenida en la Facultad de Recursos Naturales, donde se resaltó la importancia de mantener un trabajo articulado entre academia, productores y aliados estratégicos para enfrentar desafíos como la mancha de asfalto y otras enfermedades emergentes que afectan al maíz, problemática sobre la cual la ESPOCH ha venido investigando en sistemas productivos de la zona. Las autoridades destacaron que este proyecto representa un esfuerzo sostenido de investigación aplicada, cuyo fin es responder a necesidades reales del territorio y fortalecer prácticas agrícolas más sostenibles para mejorar la productividad y el bienestar de las familias rurales.

Posteriormente, los agricultores participaron en un taller sobre entomofauna del agroecosistema de maíz, donde se abordó la identificación de plagas y enemigos naturales. A continuación, recorrieron el laboratorio e invernadero de Fitopatología, donde observaron de manera directa cómo se obtienen, procesan y analizan microorganismos benéficos estudiados en el proyecto, comprendiendo su rol en el control biológico de patógenos. La jornada continuó en las parcelas experimentales de la facultad, con una práctica demostrativa de aplicación de Trichoderma, hongo utilizado como alternativa sostenible para reducir la incidencia de enfermedades, fortalecer la estructura del suelo y mejorar la respuesta fisiológica del cultivo frente a condiciones adversas.

Esta visita técnica permitió que los productores conozcan de primera mano los avances científicos del proyecto y comprendan cómo estas herramientas pueden incorporarse en sus sistemas de producción durante los próximos ciclos agrícolas. De este modo, la actividad no solo refuerza la transferencia de conocimiento, sino también la construcción de capacidades locales para la adopción de prácticas agrícolas basadas en evidencia.
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